Concepción 

Ana Santilli Lago, Argentina.

Teorías Aplicadas

POÉTICAS DE LA COTIDIANEIDAD

<ETNOGRAFÍA SENSORIAL DESDE LA ANTROPOLOGÍA AUDIOVISUAL>

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Ciudad como dispositivo tecnológico

La residencia comenzó con la premisa de pensar la ciudad como dispositivo tecnológico. La primer di cultad: poder acceder a una totalidad -como es una ciudad- desde sus diferentes partes, los espacios y las personas que la habitan y la constituyen.

La primer instancia de acercamiento consistió en caminatas/paseos de deriva, conociendo el mapa, habitando y habilitando diferentes recorridos en el territorio: recorridos en silencio, con conversaciones, recorridos de escucha y grabación de sonidos y recorridos con grabaciones de imágenes y situaciones; a la par de lecturas e indagaciones sobre el presente e historia de Concepción. A partir de ese primer acercamiento, y conociendo lo que es vivir en una ciudad, delimité ciertas preguntas y temáticas que orientaron las entrevistas realizadas a personas vinculadas a prácticas artísticas y/o comunitarias. Esta elección partió de la idea de que en estos espacios alternativos se generan saberes diversos, autorre exivos y en constante construcción sobre el territorio que se habita.

Nuestra representación teórica del espacio y el tiempo importa en cuanto afecta a la forma en que interpretamos el mundo y actuamos en él. No se le pueden asignar significados objetivos aI tiempo ni al espacio que tengan independencia de los procesos materiales y de los usos, apropiaciones y agenciamientos que hacen las personas y colectivos, ¿De qué forma entrelazamos consciente o inconscientemente la ciudad, dando sentido a ese entramado? ¿en qué medida rompemos ciertas circulaciones prefabricadas, o creamos nuevos hábitos de circulación?

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Ciudad como dispositivo dispoético

¿Cuál es la poética de una ciudad? La ciudad habla, configura y programa las relaciones entre los habitantes a tra-vés de sus espacios, de su arquitectura, de la disposición de sus lugares públicos y del límite de lo privado. Se enuncia imperativamente en sus carteles, publicidades, pintadas callejeras e intervenciones gráficas o corporales.

La ciudad, como el mito del progreso de la tecnología, también se abandona hacia el abismo de la novedad. Nada que exista en el pasado, la memoria o la tradición es más últil y eficaz que el futuro. Así, la ciudad se reinventa en sus nuevos edificios, su estética brillante, táctil e hiperconectada, desplazando lenta y sistemáticamente a todo y todxs lxs que resistan desde la diferencia.

La ciudad se fue configurando en la mixtura de diferentes imaginarios como un dispositivo de la literalidad y de lo puramente material. Aparece, en primer instancia, como un imperativo de futuro y de progreso, asociada al consumo, a la virtualidad en las relaciones humanas, al despojo de la tradición y al avance sistemático hacia la novedad -y comodidad- tecnológica.

Vivimos en un sueño tecnológico, en una ilusión tecnológica, ¿qué lugar queda en este sueño, en este dispositivo-ciudad para la memoria, la tradición, para la experiencia hecha cuerpo? En la ciudad, en los lugares de paso, céntricos, mall, medios de transporte, las relaciones entre personas se dan a través de imaginarios, son relaciones fugaces y esquivas en donde no hay una interacción real con el otro, no lo co- nocemos, no hay lugar para conocerlo.

Haciendo un análisis intuitivo de las representaciones asociadas a la ciudades y su crecimiento constan- te, resaltaba una vieja dicotomía entre lo natural y lo artificial: la naturaleza como un espacio prístino de intervención humana y la ciudad como bloques de cemento, la vincularidad desde el afecto que pro- ducen los cuerpos y la deserotización de la relación con un otro real producto de la cómoda vinculación con un otro ausente de la era digital.

Falta de encuentro y de comunicación. Explorar y habitar de forma diversa las tecnologías, los espacios. Las tecnologías son procesos activos que transforman nuestra mediación con el territorio, se transforma el territorio, la sociedad, nuestro uso del cuerpo y de los sentidos.

La ciudad -como dispositivo que configura la circulación y modos de relacionarse- y los «territorios de sacrificio»  son parte de un mismo sistema: existe uno porque/para que exista el otro. Las tecnologías de la comodidad y la modalidad de consumo excesivo se sostienen gracias a recursos energéticos f i n i t o s.

Problematizar los sentidos comúnmente asociados ((pasado-obsoleto, futuro-tecnología-progreso, natu- raleza-paz-pureza)) y problematizar los pares dicotómicos que organizan nuestros discursos ((análogo-digital, la máquina, lo sensible, artificial-natural, ciudad-naturaleza)) desde el campo del arte abre la posibilidad de una nueva sensibilidad, así como también desde la defensa del territorio, la propiedad comunal y los recursos naturales, la lucha de los pueblos originarios, la preservación de patrimonios, permitiendo cuestionar esas supuestas oposiciones y generar mecanismos de apropiación.

¿Existe una tecnología de la memoria? ¿Una modalidad de relación con el presente que implique la experiencia, el recuerdo, y una mirada crítica de nuestros orígenes? ¿que pueda ser relatada, sistematizada y transmitida? ¿que po- tencie una relación no mediada con el entorno y escinda el par futuro-progreso?
¿Existe una tecnología del juego? ¿Que descarte la lógica de la eficacia, del éxito y el rendimiento nodales en este sistema que capitaliza nuestras emociones, pensamientos e información?
¿Existe una tecnología del yo? ¿Que no se imponga ante un otro, que desprograme su deseo y erotice su politicidad? ¿que se permita afectar por sus entornos y que sus formas no sean cuantificables, recolectables?
¿Existe una sensibilidad propia de lo virtual? ¿Un uso sensible de las nuevas tecnologías, así como existen usos sensibles de todas las tecnologías? ¿es la máquina también una posibilidad sensible? ¿es la naturaleza únicamente sinónimo de paz, tranquilidad, pureza y sabiduría? ¿cómo despro- gramamos esos automatismos cuando reconocemos que las tecnologías no son neutras y que responden a lógicas desafectivizantes y utilitarias? ¿cómo desprogramamos las dicotomías que nos forman?
¿Cómo generar discursos flexibles, metaforizantes y poéticos desde el sustrato de lo virtual, de lo que responde al consumo y a la inercia de la comodidad material?

Esas preguntas tomaron forma a partir de las diferentes conversaciones y entrevistas, que delimitaban un concepto sólido de ciudad al mismo tiempo que era problematizado desde las prácticas cotidianas. Cuando las propias ideas a modo de preconceptos y mandatos organizan nuestras prácticas, se vuelve vital habitar desde lo más sencillo e íntimo para poder problematizarlas y deconstruirlas. Al revés de solidificarse una idea concreta, única y especial sobre lo que es una ciudad, cuánto más se hacía lugar la reflexión más se disolvía esa idea, y también las dicotomías que la sostenían.

La residencia concluyó en el montaje audiovisual de esa mixtura intermitente que es una ciudad, que en un primer momento aparece con el imaginario de la posibilidad de dar un orden al espacio, frente al caos de lo natural como sinónimo de barbarie, pero que en la vivencia cotidiana niega y subvierte la pretensión imperativa de uniformidad que se le adjudica como propia, con sus espacios físicos y virtuales, desde re exiones de personas que la habitan y la construyen y acompañado por un texto producido del procesa- miento digital de carteles, publicidades y pintadas callejeras de Concepción. Ciudad también es con icto semántico. Con todas las posibilidades constructivas y creativas que emergen desde ahí.

“Imaginarios citificados. Desaparece el otro real en la era digital, en la promesa de crear la uniformidad mental. Cae la cotización del objeto natural. Copiar y pegar es todo lo que hacemos. ///Copiar y pegar no es todo lo que hacemos.”

< Fragmento del texto producido por procesamiento digital en la plataforma PAC (Poesía Asistida por Computadora) de Eugenio Tisselli- y en diálogo con una subjetividad humana. >

Entrevistadxs / participantes de la residencia>
Solange Lorena Sanzana Bu amante, Víctor Salvador Rojas González, Astrid Fer- nanda M. Peña, Jaime Ignacio Castillo Inostroza, Sandra Karina Vargas Espejo, Lorna Stephanie Riveros lavado, Carla André Leon Pino, Carla Cimarrona, GAM – Grupo de Ayuda al Migrante, Red Culturas Comunitarias, Casa Oasis, Casa 916, Plataforma Mínima, República Portátil.

Ana Santilli Lago. Buenos Aires, Argentina. Antropóloga, fotógrafa y realizadora audiovisual autodidacta. Ana desde sus estudios e investigaciones ha cruzado el registro y la creación audiovisual con la danza. Dirige el largometraje Los Fuegos Internos (2019) subsidiado por el FNA y la Quinta Vía Digital del INCAA. Es integrante del colectivo interdisciplinario de arte y salud mental El Cisne del Arte, colaboradora del proyecto de investigación Cuerpo, afecto y performatividad, y fotógrafa y creadora audiovisual en la obra de danza Blanco de Valeria Martinez.